Al día siguiente me levanté y, directamente, fui a la cocina para desayunar.
Cuando terminé, subí a mi habitación y comencé a vestirme. Esta vez, me puse una minifalda
vaquera, y una camiseta con flores.
Cuando por fin terminé de vestirme, salí de mi casa. Iba muy tranquila andando, demasiado
tranquila. Notaba que algo se me olvidaba. Estuve pensando. ¡Tenía un examen de ciencias a
primera hora! Salí corriendo a tope, más rápido que nunca, como si se tratase de los juegos
olímpicos.
Llegué muy cansada al instituto, pero por lo menos llegué a tiempo, que eso es lo importante.
Entré a clase y ya estaba el profesor Mr. Thompson repartiendo los exámenes a cada alumno.
—¿No has llegado un poco tarde, Maica? —me dijo.
—Bueno, es que he tenido un retraso, profe —le respondí.
—Bueno, pues da igual —me volvió a contestar con una sonrisa en la cara.
Me gustaba mucho este profesor, porque a parte de se guapo, es gracioso, inteligente y
sobretodo, porque es superenrollado.
Me senté en un pupitre que había vacío, saqué mi cartuchera de la mochila, y comencé a
contestar a las preguntas.
Cuando terminé el examen, se lo dí a Mr. Thompson.
—Seguro que lo has echo genial, Maica —me animó el profesor.
Salí a los pasillos, donde me esperaba Sarah.
—Bueno, que tal te ha salido el examen, Maica.
—Yo creo que bien, pero eso no lo sé hasta que no me den la nota.
—Bueno, pasando a otro rollo, ¿nos vamos a la cafetería a desayunar?
—Valé —le contesté.
En la cafetería nos sentamos en un asiento que estaba libre. Nos habíamos pedido un café
cada una, y mientras le dábamos pequeños tragos, estábamos hablando de la gran fiesta de Jack
—Bueno, ¿entonces luego nos vamos al centro comercial, verdad? —me dijo Sarah.
—Ya te he dicho que sí, pesada.
—Yo no soy pesada.
—No, solo me has repetido la pregunta quinientas veces.
—Bueno, vale, me he puesto un poco pesada, lo reconozco —dijo Sarah.
—Me voy a clase que llego tarde —le dije.
—Entonces nos vemos a la salida, adiós —me despidió.
—Adiós —le contesté.
Sarah se tenía que comprar un vestido, porque al día siguiente era la fiesta de Jack, y ella no
tenía ningún vestido.
Después de las clases que quedaban, cuando salimos de clase, me senté en el banco que hay
delante del instituto para esperar a Sarah.
—Por fin has llegado —le dije cuando llegó.
—Lo siento, pero a última hora he tenido un examen, y me he quedado para terminarlo.
—Bueno, ¿entonces nos vamos directamente al centro comercial y ya comemos allí?
—Claro.
Ella y yo nos dirigimos a la parada del autobús que había enfrente del colegio.
Llamé a mi madre para decirle que no iba a comer con ella.
—Mamá, que hoy como fuera.
—Vale cariño.
Le colgué.
El autobús estaba lleno y nos tuvimos que quedar de pié a pesar de nuestro cansancio.
Estábamos cansadas porque, a última hora, habíamos tenido clase de educación física. En educación
física es en la única clase en la que ella y yo, estamos juntas.
Cuando llegamos al centro comercial, nos metimos a comer en un restaurante de comida
italiana, y...
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