Cuando ya terminaron todas las clases, Sarah y yo quedamos en un banco que había frente al instituto. Habíamos quedado a las tres y media de la tarde, pero ella vino a las cuatro menos cuarto.
—¿Por qué has llegado tan tarde? —le pregunté cuando llegó.
—Perdón, pero es que...
—¿Te ha pasado algo?
—No, pero he conocido a un chico guapísimo.
—Que poco te duran las penas. Bueno, ¿cómo se llama?
—Se llama Jack, Jack Mir.
—¿Es ese que sus padres tienen tanto dinero?
—Sí.
Yo me quedé asombrada, que poco tiempo le duraron las penas, pero... ¡es impresionante que esté con el chico con más dinero del instituto!
—Bueno,¿y es guapo? —le seguí preguntando a Sarah.
—No es guapo, es guapísimo.
Yo la veía muy feliz a ella, más feliz que con su anterior novio.
—Algún día me lo tendrá que presentar, ¿verdad?
—Claro que sí. Este sábado vamos a salir los dos a cenar, ¿tú te puedes venir con nosotros si quieres?
—Como me voy a negar a esta propuesta. Claro que voy —le contesté.
Entonces ella y yo nos dirigimos a mi casa, cuando de pronto se para un coche descapotable con un chico dentro y grita:
—Sarah, te llevo.
Era Jack, el novio de Sarah. Ella me miró y me preguntó:
—¿Te importa si me voy con él?
—Claro que no —le dije—que te lo pases bien.
—¡Gracias! —me gritó.
Yo sola, me fui a mi casa andando. Me estaba preocupando un poco, porque casi todas las personas del mi instituto tenían pareja, menos yo. Tenía que solucionar esto prontamente.
Llegé a casa, dejé la mochila en la entrada, fui a la nevera y cogí un paquete de patatas, y luego, seguidamente, me tumbé en el sofá. No había nada interesante en la televisión, por eso la apagué y me eché una siesta.
A las ocho y media de la tarde mi madre me despertó del sofá diciéndome:
—Venga ,Maica, levántate ya que es muy tarde.
Yo cuando me dijo la hora que era, me levanté de un salto y me fui corriendo a mi curto. Todavía tenía que estudiar para un examen de ciencias que había el siguiente día. Yo estaba muy agobiada, pero al fin, tras tres horas de estar estudiando, terminé. Como ya era muy tarde, fui directamente a mi cama, pero antes de nada, fui al cuarto de baño para cepillarme los dientes. Cuando tenía toda la pasta de dientes en mi boca, mi teléfono móvil sonó. Rápidamente me lavé la boca y fui a ver quién era. ¡Era Sarah! ¿Qué querría?
—Te pasa algo, Sarah.
—No, no te preocupes, solo era para decirte una cosa.
—¿De que se trata esa cosa?
—Es de este sábado.
—¿Qué pasa este sábado?
—Que Jack da una fiesta en su casa y tú estás invitada.
—¿Enserio?
—Sí, enserio.
Entonces yo colgué el teléfono. No me lo podía creer, uno de los chicos más guapos del instituto estaba organizando una fiesta, ¡y yo estaba invitada! Pero no me quiero hacer muchas ilusiones porque es el novio de mi mejor amiga, y a ella nunca le puedo fallar.
Finalmente, me fui a la cama, un poco nerviosa, pero al fin, me acosté.
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