Eran las siete y media de la mañana de un lunes y tenía clase, así que mi madre me despertó
gritando:
—Venga Maica, levantate que es tarde.
—Si, mamá — respondí cansada.
Realmente yo estaba cansada porque ayer me quedé estudiando hasta las doce y media de la noche, pero con todas las fuerzas, me levanté, me vestí y me dirigí hacia la cocina, donde mi madre ya me tenía puesto el desayuno sobre la mesa. Ella me dijo:
—Tienes que comer mucho, porque el desayuno es la comida más importante del día.
Yo asentí con la cabeza.
Cuando terminé de desayunar, dejé mi plato y mi vaso en el fregadero, y después de esto, me dirigí a mi habitación.
Abrí las puertas e mi armario, y saqué una falda vaquera corta y una camisa de mangas cortas que ponía “I Love You”. La falda me acuerdo que me la compré un día que fui con mis amigas al centro comercial, y la camiseta me la regaló mi madre.
Tras vestirme, bajé las escaleras a toda prisa, porque llegaba tarde al instituto. En la puerta de la entrada mi madre me esperaba, y me dijo:
—Venga hija, que yo te llevo.
Yo sonreí. La verdad es que me gusta que mi madre me lleve al instituto, y también llego antes.
Cuando llegamos mi madre me sonrió y me dijo:
—Xao cariño.
—Adiós mamá —le respondí.
Cuando mi madre ya se fue con el coche, yo entré a la clase de biología de
Mr. Dowlin. Los lunes la primera clase que tengo es biología, y la verdad no me hace mucha gracia, sobre todo no me hace gracia Mr. Dowlin.
Cuando me puse enfrente de la puerta de la clase de biología, leí una nota que ponía: El profesor Mr. Dowlin no ha podido asistir a clase por problemas familiares. A sus alumnos se le anuncia que tienen la hora libre para hacer lo que más deseen.
Yo me alegré mucho y, como teníamos la hora libre, fui a buscar a mi mejor amiga Sarah para hacer algo juntas. Tras unos minutos buscándola, por fin la encontré.
—Hola Sarah —le dije.
—Hola —me contestó.
—¿Te has enterado de lo de Mr. Dowlin?
—Sí.
Yo la notaba un poco triste, pero como es mi mejor amiga se lo pregunté.
—¿Te pasa algo?
—Sí, mi novio me ha dejado.
Tras decírmelo, yo me preocupé por ella. Sarah es una chica lista, amable, buena... ¡es la chica ideal! ¿No me pregunto por qué la habrá dejado?, así que me lancé a preguntárselo.
—Pero Sarah, ¿por que te ha dejado?
—Me ha dejado por otra chica mejor que yo.
Me quedé impresionada, ¿otra chica mejor que ella?, tiene que estar loco.
Me fui a clase, ella también.
—Luego nos vemos —me dijo Sarah.
—Vale —le contesté.
¡Hola! ¿como estás? Soy una nueva seguidora :), y encontré tu blog gracias a "La Ciudad del Directorio" Me gusto el comienzo de tu historia :), seguiré leyendo *-*.
ResponderEliminarTe cuidas muchísimo, y adiós.